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PRESENTADO EL CARTEL DE LA XXXIII EDICIÓN DEL CONCURSO DE COPLAS ANTIGUAS "EL QUINI"
15/07/2017




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El próximo día 2 de Agosto, se cumplirán 150 años de la Municipalización del Carnaval de Cádiz. Seguramente no se ha hecho un verdadero estudio si la medida fue positiva o negativa, si la medida estuvo bien enfocada para dirigir las actividades lúdicas del pueblo, intentando con la municipalización educar a los ciudadanos a través de esta fiesta o en su caso, se hizo para censurar y coartad actitudes y formas de algunos exaltados dentro de esta manifestación festiva y que hemos llamado de la libertad. 

Pero la historia, no la podemos cambiar ni ocultar, el día 11 de Julio de 1861, D. Miguel Ayllón Altolaguirre, Sindico del Excmo. Ayuntamiento de Cádiz, presentaba en la Alcaldía, concretamente a la Comisión de fiestas del Ayuntamiento, una propuesta de municipalización de la Fiesta de Carnaval, instando a descargar una partida de los presupuestos destinados a 1862, de 30.000 rs. vn. (Reales de vellón), para transformar la mencionada fiesta. (Pincha aquí para ver el Anexo 1). (1)

La Memoria de la Administración Municipal de Cádiz en el año de 1861, recogía casi en toda su totalidad la propuesta de D. Miguel Ayllón. (2) 

“FIESTAS DE CARNAVAL. 

Como ya queda dicho, no son únicamente las solemnidades religiosas las que deben llamar la atención de V.E.: hay fiestas populares que la exigen muy cuidadosa, y no era posible que V.E. permaneciera indiferente, al sentir la necesidad. Las diversiones á que el pueblo se entrega en los tres días de Carnaval, desdicen, a no dudarlo, de su proverbial cultura. La tradición ha hecho llegar hasta nuestros días, una costumbre que, caballerosa y digna quizá en su origen, absorbe hoy, en degeneración lastimosa, la atención toda del pueblo en los tres indicados días. El dominio del Carnaval de Cádiz, lo monopoliza el vergonzoso saquillo, dando lugar á deplorables escenas que repugnan á quien abriga el más ligero sentimiento de decencia, y á quien en algo estima la pureza del nombre que Cádiz ha sabido alcanzar á través de los siglos. Combatir esa costumbre degradada ya hasta su último estremo, y señalar al pueblo el medio de conciliar sus tradicionales diversiones con los adelantos de la civilización, será á juicio de V.E., como así lo tiene consignado en actas, prestar un notable servicio á la Ciudad, y mucho más si al destruir un pernicioso vicio, se logra fomentar los intereses materiales, á la vez que se mejoran y enaltecen las costumbres. 

Bien comprendió V.E. que las medidas de rigor, ni se avienen con las condiciones de un pueblo civilizado, ni tienen eficacia ni poder bastantes para hacer frente á una tradición secular; pero á la vez hubo de aceptar como cierta la idea de que, si los pueblos á la manera misma del individuo aislado, se dejan arrastrar sin advertirlo por el torrente del hábito, tienen á la vez la conciencia de sí mismos para apartarse de la mala senda, cuando de un modo decoroso se les señala y advierte, y máxime cuando al mostrarles el empobrecido y degradado camino que recorrieran, se les pone delante, para que comparen, la nueva y florida senda trazada por la civilización. 

Ha querido, pues, V.E., que el mal se ataque por el bien; que la transición sea obra de la razón y no de la fuerza; y sobre todo, que la reforma sea tan radical y pronta, como lo exigen la cultura y los intereses materiales de Cádiz. Al consultar V.E. lo que sobre este punto acontece en provincias comarcanas, ha visto que en las primeras capitales de España, los respectivos Municipios, persuadidos por verdades análogas á las que quedan sentadas, se apresuran á tomar sobre sí la obligación de proporcionar diversión á los pueblos, y no sólo consiguen desviar del mal camino á sus administrados, sino que escitan curiosidad de los comarcanos y allegan innumerables forasteros que por medio del cambio, elemento eficaz de la riqueza, contribuyen poderosamente á la de las ciudades, que por fortuna suya saben colocarse á la altura de la época. Estudiada, pues, la cuestión por V.E. bajo todos sus aspectos, comprendió que la costumbre de arrojar saquillos, habrá de desaparecer necesariamente y sin el más leve esfuerzo, en el momento en que al pueblo se le ofrezca digno solaz. Si en las plazas públicas se forman centros de diversión estableciendo en una juegos gimnásticos, en otra bailes públicos, en otra fuegos de artificios etc., etc.,; si se organizan músicas, comparsas, etc., si en fin, se habla al pueblo el lenguaje de la cultura, seguro es que atento lo escuchará, mostrándose como siempre lo ha sido, digno de la atención de los encargados de velar por él. 

Todo esto, sin embargo, exige sacrificios; pero V.E. ni los conceptuó tales atendido lo alto del objeto, ni les prestó la más leve atención en su parte material, al tomar en cuenta el beneficio que le ha de reportar por la afluencia de forasteros. Gastará algo sin duda la caja común; pero ese gasto refluirá con notable aumento en provecho de los particulares, de modo que semejante dispendio será esencialmente reproductivo. Movido, pues, de verdadero celo é incansable previsión V.E., se sirvió en Cabildo de 2 de agosto último, acordar la consignación en presupuestos, de una cantidad razonable aplicada á las fiestas de Carnaval, y pronto el programa correspondiente será sometido al ilustrado examen de V.E. á fin de que pueda publicarse con la necesaria anticipación.” 

El 12 de julio – al día siguiente de presentada la propuesta - , la misma pasó a la Comisión de fiestas civiles y religiosas para su estudio y valoración. Los Sres. Comisionados para realizar este trabajo fueron D. Manuel Iglesias y D. Valeriano Hortal, presentando su dictamen el día 1 de agosto de 1861. Dicho dictamen fue aprobado en el Pleno Municipal del 2 de agosto. El día 3 el Sr. Alcalde, enviaba la orden a la Sección de Contabilidad para que incluyera en el presupuesto de 1862 una partida de 30.000 rs. vn. para celebrar la fiesta de Carnaval. (Pincha aquí para ver el Anexo 2) (3).

Más rápido imposible, en veintidós días, el Ayuntamiento de Cádiz, Municipalizó la fiesta de Carnaval. Ni que decir tiene, que repasando la prensa y escritos de la época, los derroteros que iba tomando el Carnaval no eran los más ejemplarizantes. Pero quién movió y encauso esta petición… fue quizás la clase dirigente?, la presión mediática de la época?, la propia sociedad media alta?... Por lo leído y analizado, podemos determinar que influyeron varias causas, entre ellas la presión mediática de ciertos sectores en la prensa, donde Flores Arenas, con sus artículos y comentarios, tomaba el pulso real de la fiesta de Carnaval. Esta corriente de opinión fue creciendo en la ciudad, llegando Miguel Ayllón a ser el verdadero impulsor de la petición al Excmo. Ayuntamiento, como hemos visto anteriormente.

¿Quién era D. Miguel Ayllón Altolaguirre? 

Miguel Ayllón Altolaguirre era hijo del matrimonio formado por D. Mateo Miguel Ayllón Alonso, natural de Cuenca (Diputado a Cortes) y Dª María Concepción Altolaguirre, nacida en Sevilla. Miguel, tuvo dos hermanos: Dionisio y Emilio.

En la primavera de 1824 y encontrándose el matrimonio Ayllón Altolaguirre en Gibraltar (Exilio por motivos políticos), nace Miguel… A la muerte de Fernando VII, la familia regresa a España instalándose en Madrid, ciudad donde en 1846 los hermanos Dionisio y Miguel Ayllón terminarían la carrera de derecho. Su padre había fallecido unos años antes. 

“A finales de 1857 Miguel se instala en la Capital gaditana, incorporándose al Colegio de abogados y ejerciendo desde entonces la profesión. Inquieto y emprendedor, Miguel Ayllón había fundado, en el verano de 1858, el Ateneo de Cádiz, convirtiéndose en primer presidente de la entidad, e impulsaba, como director y editor responsable – y también redactor esforzado – el semanario de su creación Ateneo de Cádiz, Científico, Artístico y Literario, al que a partir de enero de 1860 pretendió orientar hacía el terreno de sus preferencias profesionales subtitulándolo Revista de Tribunales y Jurisprudencia y Legislación. 

Desde 1859 era vocal de la Comisión permanente de Estadística de la Provincia y, desde el año siguiente, regidor-síndico del Ayuntamiento Constitucional gaditano presidido por Juan Valverde. También pertenecía a la Sociedad Económica Gaditana de Amigos del País. 

Miguel abandona Cádiz, en el año 1865. En este tiempo había venido librando una incesante lucha contra la apatía de una ciudad languideciente.” (4) 

La Municipalización del Carnaval, en principio iba buscando una restricción legal de la fiesta, de alguna manera, parte de la sociedad burguesa de Cádiz, intentaban controlar, dirigir y reglamentar una fiesta que no podían quitar. Como bien dice Alberto Ramos, “… la financiación municipal del Carnaval contribuyó a un mayor esplendor en las calles y en los actos organizados. Así de la mano de Juan Valverde el Carnaval inicia la fase desde la que evoluciona a la actualidad”.

En el próximo Carnaval de 2012, celebraremos los 150 años de Carnaval Municipalizado. Por este motivo, en el “I Encuentro Virtual” a celebrar en el mes noviembre, el Aula de Cultura del Carnaval de Cádiz, presentará una ponencia sobre el tema… analizar, estudiar y aportar ideas, es una manera como otra, de querer a esta fiesta tan nuestra. 



NOTAS.- 

(1).- Archivo Histórico Municipal de Cádiz. Caja 5846. Documentos de 2 a 5(b)

(2).- Memoria de la Administración Municipal de Cádiz en el año 1861. Impresa por acuerdo del Excmo. Ayuntamiento. Cádiz, 1862. pp 75 a 78. Historia del Carnaval de Cádiz. A. Ramos Santana. pp 40 a 42. Cádiz 1985. U. Cuadrado Martínez. “Juan Valverde y el Carnaval”. Ponencia presentada al I Seminario del Carnaval “Ciudad de Cádiz” pp. 31 a 42. Cádiz 1983. 

(3).- Archivo Histórico Municipal de Cádiz. Caja 5846. Documentos de 6 a 9 

(4).- "Los Ayllón Altolaguirre. Maneras de ser jurista en la España decimonónica." Jesús Vallejo, Universidad de Sevilla.

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